Restricción externa e industria, ¿qué, cómo, cuándo?

El otro día el bueno de Napule me preguntaba sobre la restricción externa en su programa de radio.

Seguramente de manera desordenada, un poco fue de esto de lo que hablamos. Es interesante visibilizar este tema porque la Argentina actual llegó a un techo en función de que le hacen falta dólares para poder seguir invirtiendo, creciendo y distribuyendo más el ingreso o mejorando las ganancias empresarias en función del crecimiento (basado en la productividad y no de la concentración económica).

La restricción externa se refiere a la imposibilidad de lograr un crecimiento con desarrollo sustentable en una economía, por la dificultad para la obtención de divisas (cosa que se refleja en el balance de pagos). Este concepto explica muchas de las dificultades que han tenido las economías latinoamericanas para su desarrollo, a lo largo de su historia.

Algunas viñetas que aportan datos para situarse en esta discusión:

  • En general cuando el PBI de la Argentina crece, las importaciones aumentan más. El país importa tanto para invertir (las máquinas tienen un 50% importado promedio), para producir, o para consumir. Por eso sustituir importaciones es un objetivo loable de política económica. 
  • Además, cuando aumenta la inversión extranjera, las utilidades remitidas también afectan la cuenta corriente del balance de pagos. De todos modos, por distintas razones, desde 2000 el saldo de la balanza comercial (mercancias) es positivo. 
  • Cada auto fabricado tiene un 60% importado, en promedio. Desde 2003 la industria automotriz generó un saldo negativo de dólares (remisión e importaciones menos exportaciones) de U$S45.000 millones. En 2013 se hicieron un millón de autos, con un déficit de poco menos de U$S9.000 millones, alrededor de U$S9.000 por auto. Es verdad que esta industria ostenta un saldo muy positivo en mano de obra y salarios. 
  • Los celulares, las computadoras, la electrónica en general, tienen un 80% de partes importadas.
  • La industria como parte del PBI se mantuvo desde los 90s, en términos constantes (19,5% del PBI), en términos corrientes viene bajando (13,5% del PBI, actualmente). Sin embargo, la industria medida sobre sí misma creció un 60% real desde 2004 (base 2004).
  • El PBI en dólares corrientes estaba US$ 620.000 millones en 2013 y cerró en U$S 540.000 millones en 2014. El PBI per cápita en dólares pasó de 14.747 en 2013 a 12.649 en 2014. 
  • El PBI corriente estaba en 2014 alrededor de $4,39 billones. El presupuesto de la administración central se encontraba en $860.000 millones en 2014 (llegando a 1 billón con las modificaciones). Los subsidios económicos en 2014 fueron de cerca de $190.000 millones (un 5% del PBI entre electricidad, gas, transporte, empresas públicas). Se habla de un 2,5% del PBI de déficit presupuestario financiero para 2014. Brasil superó los 5% de déficit en 2014.
  • Las exportaciones para 2013 eran U$S 82.000 millones, para 2014: U$S 72.000 millones. Las importaciones pasaron de 73.000 a 65.000 respectivamente. El saldo de cuenta corriente es negativo en 2014 en 1% del PBI, en Brasil ese saldo fue de cerca de 3,5% del PBI. 
  • Las reservas llegaron a perforar los U$S 27.000 millones en abril de 2014, hoy se encuentran en U$S 34.000 millones (gracias a swaps con China, al control de divisas, y a la liquidación de agroexportadores).
  • Los precios del petróleo bajan pero también bajan los de los commodities. No se sabe aún en qué medida la revalorización del dólar puede afectar a la economía argentina.
  • Según algunos estudios las ramas que más sustituyeron importaciones en los últimos 12 años fueron productos lácteos, papel, madera y cocinas (y línea blanca en general). En un segundo escalón se encuentran las alimenticias, los productos metálicos y carrocerías. 
  • Más datos



El panorama implica mirar en distintas líneas, una de largo plazo implica mejorar la sustitución de importaciones, favoreciendo el desarrollo industrial. Una de corto es sostener los niveles productivos actuales.

Si faltan dólares existe una presión a devaluar, toda devaluación genera inflación (por absorción de precios externos), menos consumo, menos producción, menos trabajo y menos inversiones.

En un contexto donde la demanda global no aumenta, suponer que existe una elasticidad aceptable que mejore las exportaciones si la producción es más barata en dólares es una fantasía. Esto puede replantearse en un clima de mejora reginoal. Por tanto tiene sentido trabajar, hasta que mejore la demanda global (la industria argentina mejora en sintonía con la región y el mundo), sobre el sostenimiento del mercado interno (manteniendo el poder adquisitivo de la población, el empleo y el valor del dólar) para mantener la demanda de la producción local. De este modo se cuidan los niveles actuales de bienestar. Para trabajar sobre la inversión, el camino de buscar créditos externos en función de obras de infraestructura conducidas o monitoreadas por el Estado (energía, transporte, etc.) resuelve el problema en el corto y quizá en el mediano plazo.

Además, el Estado debe seguir mejorando su capacidad productiva, por ejemplo con proyectos para producir vagones de carga, como está haciando Fabricaciones Militares. El Estado ocupa un rol clave en orientar la inversión industrial favoreciendo la sustitución de importaciones y la innovación tecnológica. Esto no lo hace la difusa burguesía nacional argentina, por eso una estrategia productiva desde el Estado emerge como un camino a recorrer en el largo plazo, incluso -o sobre todo- en épocas de auge industrial.

Lejos de hablar de cambio de ciclo, cosa que no quiere decir nada respecto del desarrollo, la Argentina debe mirar cómo avanza sobre estos desafíos, que no son menores.

Comentarios

Sólo con el ánimo de agregar alguna viñeta

. No se si recordás pero hace un tiempo y sobre un gráfico de un posteo respecto a la cta. cte. habíamos notado que el mayor "aujero" proviene del rubro bienes de capital y elementos afines (como repuestos).

En un paper de no hace mucho (si le interesa don Hernán me avisa que lo busco) la incidencia de dicho rubro en las importaciones es casi o alrededor del 30% aportando en expo tan sólo un 3-4%. Mientras que el negocio automotriz (englobando terminales y autopartistas) tiene una incidencia bastante menor en las impo (después lo aclaro mejor por que no lo recuerdo) pero en las expo participan en 17%

Por eso con respecto a la ISI lo que está faltando es meter masa con estos bienes de capital donde, inclusive, el ahorro de divisas es casi inmediato en alrededor de un par de años y por montos que rondarían entre los 3000 y 5000 M de rúcula de acuerdo a varios estudios y proyecciones de las mismas PyMES

Además es muy importante remarcar la importancia de promover dicho rubro por el acervo y conocimiento tecnológico que intrínsecamente lo caracteriza y potenciaría a las PyMES ya que este rubro está dominado por este tipo de empresas.

Pero buehh es largo el camino y son interesantes algunos debates que se esán dando al respecto de la industrialización... veremos

Por lo pronto, me voy a re llenar las cantimploras ja ja..

Saludos
Bien. Gracias por el aporte. Sí, me interesa. Vos sabés lo que es una caramañola? Una cantimplora para deporte...
Ja ja...

Si pero yo ya no estoy para "deportear"... las sotas están empezando a hacerse nota...

Respecto al paper que le cité es DINÁMICA DE LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL Y LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES. REFLEXIONES HISTÓRICAS Y BALANCE DEL PERÍODO 2003-2013

Y quizás te interese este otro entitulado Los problemas estructurales de la industrialización en la Argentina (1962-2010)

Saludos

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